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NV Valladolid 2023: ganas, disfrute y más ganas.

Este fin de semana, del 21 al 23 de abril, hemos celebrado el segundo encuentro del curso de nuestro Colectivo Noviolencia. Ha sido en la ciudad de Valladolid, donde también nos reunimos el año pasado por estas fechas.

Podríamos llenar esta página contando que éramos más bien pocos, que algunos cambiaron de planes a última hora y no vinieron, que no teníamos mucho que hablar en la asamblea y hasta que en estos meses quizás no estamos haciendo muchos cosas -aunque si leemos el último boletín parece lo contrario-. Pero esto sería sucumbir a la tiranía de los grandes números, y quizás, en último término, del mercado. Sería sucumbir a los tópicos de la popularidad, de lo visible y hasta de lo grandilocuente. Pero, más importante y sencillamente, no sería justo y, simplificando, no sería la verdad.

Aunque algo de esto estaba en nuestras cabezas y quizás en nuestros corazones, a lo largo del encuentro hemos ido recordando por qué hemos querido estar aquí y lo que esto significa. Cada momento del encuentro nos ha ido sorprendiendo. Si quiéramos escribir un buen titular, podría ser este: Ganas, disfrute y más ganas.

Lo primero, las ganas. Es lo que traíamos al venir, que sin duda se ha acrecentado. Ganas de encuentro, de vernos, de tocarnos, de apoyarnos y animarnos, de avivar en nosotros y en el mundo el espíritu de la noviolencia. Ganas de encontrarnos con Teresa, nuestra compañera en Zambia, tras tres años de conocernos a través de las pantallas. ¡Ha sido un regalazo inmenso! Encontrarnos con ella es encontrarnos con ella y encontrarnos con su familia, su colegio, Zambia, África, su gente, su situación, sus alegrías y la violencia que se vive en el continente, …y con la responsabilidad que en ella tenemos los europeos. Nos hemos trasladado a ratos a un pueblecito a 16 km. de la capital, con cortes de luz, con sanidad de pago y con mucha, mucha vida.

Lo segundo es el disfrute. Porque hemos disfrutado cada minuto, desde que el viernes por la noche fuimos llegando a la casa que nos ha cedido la Parroquia de San Pedro hasta las despedidas. Hemos disfrutado en esta ciudad en la que, cuando vas en coche y conectas el navegador para ir 500 m. hacia el sur, éste, sin que entiendas muy bien por qué, te lleva de paseo primero por los otros tres puntos cardinales para finalmente llevarte a tu destino. Disfrute aún mayor cuando compruebas que cuando vas a pie (hablando, hablando) acaba pasando también lo mismo.

Disfrutamos con Martín y Oliver, con sus abuelos, con los que se unieron a la acción de la tarde, con todos y cada uno de nosotros, con los que se unieron a la asamblea por internet. Esta, por cierto, no fue para nada baladí: a menos puntos del orden del día, más pausa a la hora de tratarlos, maduración más lenta, avance.

Disfrutamos plantando cara a las casas de apuestas en la dura Plaza de España, ante una de ellas, situada a 20 metros de la puerta de un colegio. Más aún con los diálogos que surgieron con mayores y jóvenes: experiencias con las apuestas, las cajas de botín (o loot boxes) de los videojuegos, las apuestas deportivas,… Algunos jóvenes tienen experiencia directa o indirecta de esto, pero se sorprenden al conocer que el 12 % de los menores de edad de nuestro país están o han estado enganchados a los juegos de azar. ¿Cómo es posible? Los padres pueden facilitarles una tarjeta, pero uno de los jóvenes de la plaza nos habla de PayPal y de las tarjetas prepago de Correos. Nuestros jóvenes (y mayores) tienen los juegos de azar al alcance de la mano y se enfrentan a su publicidad todos los días. Tras una hora de acción y con el apoyo de muchos de los viandantes realizamos una pequeña incursión en el establecimiento, sucediéndose una interesante conversación con la empleada. Puedes ver un pequeño vídeo de la acción aquí.

Disfrutamos escuchando a Gloria Fuertes en persona, encontrando al gato encerrado y tomandonos una tapas mientras compartíamos nuestro «sueño loco noviolento». ¿Cuál es el tuyo? Te invitamos a soñar y a que compartamos nuestros sueños en nuestra próxima quedada, en nuestro próximo encuentro a más tardar.

Disfrutamos yéndonos a dormir con un canto en bemba, y desayunando entre tostadas y «¿no nos damos cuenta de que la Lotería de Navidad puede destruir vidas y a veces la presentamos como obra de caridad?» y… tomate rayado, una magdalena Elvira, una naranja… «pero las rifas benéficas que frecuentemente organizamos ¿no son los primeros pasos de la adicción?»

El domingo fue de más despacio, de saborear, de recoger y limpiar, de mirar hacia adelante, reírnos y coger un trocito del mundo y arreglarlo. De pasear, de conocer algunos lugares históricos de la ciudad, de vernos representados en cerámicas del cuatro siglos atrás,… De hacer la comida y comerla como quien apura la compañía más que el postre, conscientes de que nos despedíamos.

Y así acabamos con más ganas de más, con mirada al futuro, con tema para la próxima asamblea, tramando la Fiesta de la Noviolencia, citándonos en Zambia, y conscientes de que nos llevamos mucho más de lo que trajimos. No es fácil expresarlo; en parte ni siquiera somos conscientes de ello. Pero algo de eso que nos llevamos son las ganas: más ganas de noviolencia y más ganas de Colectivo. También más ganas de encuentro, que volverán a crecer en la próxima reunión de grupo, y con el trabajo que hagamos con otros en los lugares donde estamos. Y en Cantabria, del 27 al 30 de julio. Allí estamos todos emplazados; también tú, que lees estas letras. ¡Allí nos vemos!

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