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¿HAY NOVIOLENCIA EN CATALUÑA?

Ruido,mucho ruido, y todo el tiempo. Tanto ruido provoca que el cansancio, el aburrimiento, la saturación, la tristeza, el cabreo interior,…acaben dominando el ánimo de la mayoría ante el llamado “conflicto catalán”. Ese estado de rendición anímica de la mayoría interesa siempre a la minoría que genera, sostiene y saca rédito del conflicto. De esta forma serán ellos, una vez más los que, “en nombre del pueblo”, acaben resolviendo el conflicto (desde su perspectiva, claro).

Es un viejo esquema: Unos pocos, con buenos sueldos, apoyándose en estructuras y dinero público  y con amplio historial de corrupción, se enfrentan a otros pocos, con iguales sueldos, similar historial y que a su vez se apoyan en estructuras públicas. Se activa de esta forma una espiral de violencia organizada desde arriba: Uno da un paso al frente para defender sus intereses, el oponente afirma sentirse agredido y da otro paso. Esto provoca una reacción inmediata de la otra parte y así sucesivamente. Así va creciendo la tensión hasta que llega  un momento crítico y el que parece que va perdiendo exige diálogo y democracia.

Lógicamente ninguna sociedad normal se tragaría esta farsa si no fuera por una ley inmutable que reza que siempre que se ejerce violencia, del tipo que sea, ha de justificarse. La conciencia humana ya no acepta la guerra porque sí. Los que la necesitan para mantener sus privilegios saben que necesitan que el pueblo les legitime. A veces basta con poner sus maquinarias mediáticas (también públicas), en funcionamiento y activar todo tipo de artimañas que conduzcan a una adhesión lo más sentimental posible a la causa que cada uno dice defender. El resultado es inmediato.

–  La identidad, la patria, la ley, la historia,la dignidad… se manosean hasta que pierden sentido.

–  Las mentiras de los oponentes sirven para justificar las mentiras propias.

–  El que no piensa igual es que está manipulado, es ignorante o facha.

–  Se refuerza la opinión de que sólo hay dos posiciones y que lógicamente yo estoy en la buena.

–  Las luchas de los de arriba como por arte de magia pasan a ser también las luchas de los de abajo.

Viejas tácticas que llegan al máximo descaro, cuando en un alarde de incontinencia verbal, desde las élites, lanzan loas a los que les apoyan: Son un pueblo solidario, sacrificado, que ama la convivencia, que adora la democracia… Es en esta etapa donde suele aparecer la afirmación más perversa: Somos un pueblo noviolento, nuestra protesta es noviolenta.

Es evidente que la noviolencia es la salida más humana a ese conflicto y tantos otros. El último siglo ha demostrado que es desde la noviolencia que los pueblos pueden responder más eficazmente a sus problemas. La conciencia y el sentido común obligan a ese reconocimiento. Ahora bien, la noviolencia no es una bandera que uno se puede apropiar sin más, una fórmula mágica que con sólo nombrarla ya nos transforma. La noviolencia requiere una preparación, una disciplina, una moral… La noviolencia es una forma de cultura que se enfrenta a los conflictos activando la fuerza del amor en vez de la de la violencia. La violencia, dirá Gandhi, es el  miedo a los ideales de los demás. El amor es la fuerza que vence el miedo y es capaz de encontrar soluciones mucho más humanas a cualquier conflicto.

Aunque la noviolencia es muy plural y creativa, (al contrario de la violencia) quiero entresacar unas características comunes a todo proceso noviolento contrastadas con el telón de fondo del “conflicto catalán”:

–   Las personas noviolentas buscan la verdad. “La primera víctima de todas las guerras es la verdad” . Las mentiras que más persiguen son las del grupo al que pertenecen. Saben que lo que se construye con mentiras pierde su valor moral. El noviolento tiene claro que la verdad nunca perjudica a una causa justa. En el caso que nos ocupa hemos podido ver como cada parte del conflicto ha evidenciado muchas mentiras del otro bando pero nadie se enfrenta a las de su grupo. No ha habido ningún reconocimiento público de las muchas mentiras que ya se han evidenciado.

–  La noviolencia trabaja para ganarse al oponente, no para destruirlo. Quién esté realmente convencido de que la independencia es la solución, se planteará la tarea de un diálogo con los que no la quieran. Desde la lógica de la noviolencia el independentista afrontará la tarea de dialogar con los no independentistas que viven en el mismo territorio. No busca la confrontación porque sabe que de lo contrario habrá vencedores y vencidos…y seguirá la espiral. Esas experiencias de encuentro, que afortunadamente se están dando de forma natural entre mucha gente, no son las que se promueven desde los que abanderan el conflicto.

–  La noviolencia no son tácticas separadas de una filosofía y de un análisis de la realidad. Se copian tácticas clásicas de la noviolencia pero se olvida que detrás de ellas hay un entrenamiento riguroso y una preparación personal que permite que esas tácticas se orienten en la dirección adecuada. No vale con leer un libro de Gene Sarp sobre como los pueblos han podido derrocar una dictadura por sus propios medios y copiar sus estrategias utilizando la administración, las infraestructuras, la policía y el dinero de un gobierno, que era legítimo.  Esa táctica tenía sentido para un pueblo que no tenía nada de eso.

–  La noviolencia no se confunde de enemigo. La policía no es el enemigo. El no independentista no es el enemigo. En algunos sectores ha habido una reacción plausible al decir que era un tema de democracia no de independencia. Pues bien. Si es así ¿ Por qué no reforzar las luchas contra el paro, contra la corrupción, contra la falta de libertades? Es una tarea común de los de abajo vivan en Granollers o en Ávila. El que explota, desahucia y roba a los de Madrid es el mismo que el que explota, desahucia y roba a los de Barcelona. Si es un tema de democracia vamos a por ello. Sobra lo demás.

–  La noviolencia genera personas con un alto nivel de entrega. Muchos de los presos políticos del mundo son noviolentos y no han tenido nunca ni sueldos de escándalo ni privilegios y lamentablemente tampoco defensas de prestigio ni cobertura mediática. Sus organizaciones son pobres y sus causas son objetivamente justas.

–  La noviolencia tiende a priorizar a los últimos. En Barcelona hay un CIE donde se hacinan inocentes encarcelados por el simple hecho de ser pobres sin papeles. En solidaridad con ellos y los que mueren en el mar muchas personas llenamos de cruces las playas en muchos países. Ahora esas cruces se colocan en las playas de algunos municipios catalanes pintadas de amarillo y con la bandera catalana. Otra vez copiando acciones diseñadas para servir a los últimos y ponerlas al servicio de otros intereses.

Escribo esto el día que celebramos 50 años de la muerte ML King. Desde entonces miles de experiencias pequeñas y grandes han desarrollado la noviolencia en el mundo. También en España la necesitamos, de eso no cabe duda. Estos días en Cataluña y pronto en otros lugares de la piel de toro. Durante décadas hemos dejado que se jugara con la palabra democracia y ahí tenemos el resultado. Habrá que hacer un esfuerzo para conocer la noviolencia, para ensayarla desde abajo y para avanzar en ella.  Si no queremos hacerlo al menos tengamos la dignidad de no manosearla gratuitamente y dejemos que otros, tal vez nuestras hijas y nuestros hijos puedan descubrirla y desarrollarla con pleno sentido.

 

Moisés Mato

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